 EN LO QUE VA DE ENERO
Diarrea, vómitos y deshidratación, vestigios de los excesos de las fiestas
En el Juan Pablo II y el Servicio de Emergencias del 107 señalaron que atendieron a decenas de personas con esos síntomas. Niños y ancianos, los más expuestos a esas afecciones. Entre despedidas y bienvenidas de año muchas personas incurren en reiterados excesos alimenticios y etílicos que afectan sobremanera su salud.
Prueba de ello, a pocos días de iniciado 2012, en las guardias de los hospitales ya fueron atendidas decenas de personas que acusan cuadros de diarrea, vómitos, cólicos y deshidratación, estertores del “desgaste” propio de tanta comida y brindis de estas últimas dos semanas. “Hemos atendido muchas pedidos de asistencia por descomposturas propias de las fiestas, la gente come mucho o toma mucho y sufre luego los síntomas propios de intoxicaciones o gastroenterocolitis”, precisó a época el director de Emergencias Sanitarias (DES) 107, Gustavo Imbelloni. “Esas atenciones se dieron con mayor afluencia el 1 y 2 de enero, por suerte no hubo nada de gravedad, todas cuestiones ambulatorias nomás, pero es porque se come y se bebe mucho esos días, con el agregado a veces que no se conservan bien los alimentos”, explicó. Similares conceptos vertió el director ejecutivo del Pediátrico Juan Pablo II, Alberto Braverman. “Se dieron casos de diarrea, vómitos y deshidrataciones propias de esta etapa del año, no hubo internados por ello, no obstante hay que tener mucho cuidado. Es por todo lo que se come, muchas veces el calor juega en contra si no se conserva bien la comida”, refirió el doctor. Bajo esa premisa, el directivo hospitalario mencionó que “hasta ahora no se registraron casos de salmonelosis, que suelen ocurrir cuando uno ingiere alimentos de dudosa procedencia o que no respeten la cadena de frío o mal cocidos”. Abuelos De igual modo, el director del hospital Geriátrico de Agudos, Germán Braillard Poccard indicó al respecto que en ese centro sanitario no se registraron tantos afectados como años anteriores. El médico pidió a los adultos mayores que se hidraten bien, aunque no tengan sed, pues los niños y los abuelos son los más expuestos a afecciones en esta temporada. “Con el calor hay que tener mucho cuidado, sobre todo con los alimentos, hay que comer productos frescos, la comida amanecida o fuera de la cadena de frío puede ser muy peligrosa, hay que evitarla”, prosiguió. En ese sentido, los especialistas consultados recomiendan: evitar las comidas abundantes, bebidas alcohólicas, muy dulces y las infusiones calientes. Consumir alimentos frescos, como frutas y verduras. Sobre lo estrictamente relacionado a las altas temperaturas, se indica usar ropa suelta, de materiales delgados y de colores claros. No realizar ejercicios físicos en ambientes calurosos. Tomar líquido antes de comenzar cualquier actividad al aire libre.
Jueves, 5 de enero de 2012
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