 TESTIMONIO DE RAFAEL CORONEL
La historia de un pasado cercano se hace presente en las declaraciones por Causa Panetta
TESTIMONIO DE RAFAEL CORONEL: De 57 años, estudios primarios, domiciliado en San Justo provincia de Buenos Aires dijo que de los imputados conocía a Alcoberro, Lemos, Obregón y Baigorria. Fue detenido el 19 de mayo de 1977 en su domicilio de Villa Córdoba, desempeñándose en ese entonces en la madera y en la agricultura. Había ido a Goya a hacerse una consulta médica y al regresar al mediodía fue detenido por 7 a 9 personas vestidas de civil. La casa fue rodeada por gente de civil, “me tienen a campo abierto, me vendan los ojos, no conocía a ninguno de ellos”, vio una camioneta blanca y un Renault 12. Ahí, en el Renault, estaba detenido Morel.
Fue conducido a Goya tirado en la camioneta, y estuvo en el lugar conocido como La Pajarera al costado del río, “era un criadero de aves o algo así”. En ese lugar vio a los dos Coronel, a los tres Riquelme, a Ignacio Franco, a Pezzelato, a Arroyo, Curimá, Olivo, Cuevas de Lavalle. Fuimos torturados dijo el testigo y especificó que La Pajarera era un lugar de torturas. En esa circunstancia fue interrogado sobre las Ligas Agrarias, reconoció que era militante de las Ligas Agrarias. Preguntado sobre Juan Ramón Alcoberro dijo que era uno de los que interrogaban, que pertenecía al equipo de torturadores, que lo veía. Preguntado si cómo supo que era él respondió que preguntaba, que averigüó, porque “estaba la vida en juego, doctor”. Dijo que a Obregón lo conocía del barrio, que estaba allí, también estaban Baigorria y Obregón, y los dos Córdoba, Raúl y el Principal, ambos de civil siempre. Estuvo detenido entre diez y doce días y siguió en libertad vigilada hasta diciembre de 1983 en que asumió Alfonsín como presidente. Agregó el testigo que esos días fueron en situaciones límite, “no hay palabras sobre torturas, golpes y presión sicológica de esta gente”. Sobre las Ligas Agrarias dijo que no estaban prohibidas pero era un riesgo pertenecer a ellas, pero no había nada oculto en su accionar, que lo que se pedía era en lo económico. Interrogado por qué procedieron así contra él señaló que “uno quería una mejora económica, no iban contra nadie”.
Admitió que fue sometido a consejo de guerra, que la carátula era “delincuente subversivo”, que ése era el nombre que uno recibía. A Morel lo vio muy destruido, al límite de morir. Que en otra forma de tortura a él –Coronel- lo colgaron varios días con un gancho que subían y bajaban, que Baigorria operaba con la soga, que perdía el conocimiento y que lo despertaban a las patadas para seguir torturándolo”.
Jueves, 14 de julio de 2011
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