POR ALBERTO RUIZ DIAZ
Las llamadas a HGM que se perdieron dos veces y el sicario
El cuerpo de Hernán González Moreno fue hallado en Goya dentro de su auto en la madrugada del 2 de octubre de 2009, con un tiro en la cabeza. Días después la pericia policial sobre su teléfono móvil Motorola informó sobre las llamadas, pero únicamente desde la hora 21 del 1 de octubre, que supone unas 6 horas antes del hallazgo.
El entrecruzamiento de llamados es “de manual” para investigar al entorno del candidato Ricardo Colombi. La notebook de HGM también es clave, ya que podría haber registrado mensajes, fotos y otras comunicaciones 13 de Octubre, 2015
Otras llamadas anteriores no figuran pese a que en días previos el fallecido HGM habría recibido amenazas contra la vida de sus hijos Mateo y Juana mediante mensajes de texto, fotografías y otras comunicaciones por parte de desconocidos y, de hecho, sus pequeños hijos habían sido enviados a la ciudad de Buenos Aires el día anterior. Además la pericia policial informó 27 llamadas perdidas, lo que discrepa notablemente con “39 llamadas perdidas” que registraba la memoria del teléfono cuando fue encontrado por la Policía de Goya y haría sospechar que, en esa pericia posterior, 12 llamadas no fueron informadas. El aparato quedó abierto al lado del cadáver visualizándose en su pantalla la inscripción “emergencias med” y la palabra “llamar”. La eventual modificación o adulteración de lo registrado en la memoria del celular no es una cuestión menor habida cuenta que el aparato es un soporte a través del cual pudieron circular llamadas o mensajes de texto con amenazas -si es que existieron- y es un medio idóneo para que los investigadores judiciales pudieran analizar el elenco de interlocutores, el origen de las comunicaciones y cualquier otro pormenor ocurrido en las últimas horas vividas por el fallecido. La notebook de HGM también es clave, ya que podría haber registrado mensajes, fotos y otras comunicaciones y en el propio entorno de González Moreno se asegura que la llevaba siempre consigo, pero cuando la Policía llegó al lugar de los hechos no estaba en el auto y no fue encontrada ni en el domicilio en que vivía ni en la ex Agencia Corrientes y, de hecho la notebook desapareció, no sólo con rastros de eventuales amenazas sino también con información de la “caja” comunicacional del Gobierno y las rutas del dinero. Como se puede ver, las amenazas están en el entramado del caso hasta cuando no están y el tema de las llamadas es clave porque el diablo está en los detalles, pero la información faltante o recortada, más que a encontrar la verdad es funcional a desviar una investigación por no decir a “hacerse el tonto”, que es un recurso de uso universal. El entrecruzamiento de llamados es -como se dice- “de manual” para investigar, entre otros, al entorno del candidato Ricardo Colombi, ya que haberse enriquecido y ocultado bienes con testaferros fue la acusación de González Moreno, que había sido agitada después de su muerte vinculándose con las amenazas que habría recibido antes y por las que habría decidido quitarse la vida, según el informador público José Luis Zampa. UN “GITANO” El gobernador Arturo Colombi en cambio, apuntó en otro sentido cuando instaló la versión de un sicario presuntamente vinculado con la Side (de paso sacaba el tema de la Provincia). El Gobernador fue uno de los últimos que habló con HGM en vida, durante casi 14 minutos el 1 de octubre a las 22.35 desde un celular cuyo número terminaba en 1735. En su declaración manifestó que HGM le habría dicho: “Me quebraron, estoy amenazado yo, está amenazada mi familia” y aseguró que le dijo que quien lo amenazaba era “el gitano”, sin dar más detalles. Parecida versión contó el jefe de los custodios y también Matías, el hermano de HGM, contó que Saloj, gerente de Agencia Corrientes y amigo del finado, habría mencionado al “gitano”. Saloj por su parte, tuvo uno de los últimos contactos en vida con HGM; habló casi 11 minutos a las 22.24 del 1 de octubre desde un celular cuyo número terminaba en 9933. En su testimonio Saloj habló de las amenazas pero no habría corroborado el nombre del “gitano”. En síntesis, la investigación aparece colonizada por dos versiones, la amenaza local vinculada a Ricardo Colombi o su entorno, y la amenaza externa vinculada al “gitano”, instalada por el gobernador Arturo Colombi y su entorno. Un tema es que la versión o parte de la versión de un “gitano de la Side” pudo ser armada por cualquiera. Sobró tiempo. Otro tema es que, siendo Ricardo Colombi el candidato a Gobernador y habiendo salido a flote los excrementos de ese pequeño mundo corrompido y decadente donde esos grupos compiten, la Justicia es a quien le toca descartar o confirmar las versiones para conocer la verdad de los hechos y principalmente por respeto a la comunidad de personas de bien en su inmensa mayoría. La permeable pesquisa judicial dice que Hernán González Moreno apareció muerto dos días antes del balotaje y que las tres hipótesis en juego eran suicidio, suicidio inducido u homicidio. Al parecer, en la causa nunca hubo datos certeros sobre el origen de las amenazas. El probable desvío con las llamadas en el celular de HGM es una eventualidad prácticamente imposible de aceptar usando una simple lógica: ¿hubo impericia de la Policía?; ¿alguien pidió (y consiguió) que se rehaga el informe de las llamadas del celular de HGM?; ¿se quiso sacar de escena a alguien?; ¿fue impericia o delito? El juez de Goya, precisamente por su condición de tal no podía ignorar la discrepancia en el número de llamadas perdidas entre dos informes oficiales; sin embargo, al parecer, no había en el aire mucho interés en preguntar a personaje alguno sobre sus comunicaciones. Viene al caso que el 27 de abril de 2010, el juez se negó a un requerimiento de los fiscales en el sentido de insistir con un informe más detallado a la empresa de telefonía celular con la que operaba Hernán González Moreno. La negativa al requerimiento del Ministerio Público llamó en su momento la atención periodística porque había datos no revelados sobre las últimas comunicaciones en vida del empresario; sin embargo, para el juez ya se habían comprobado la totalidad de las llamadas de los celulares encontrados. Todo muy claro. El juez de Goya que investigaba el suicidio, suicidio inducido u homicidio, no agregó o vinculó a su investigación los expedientes de: *La causa publicidad en Corrientes donde estaban vinculados, la víctima González Moreno, el Colombi que era gobernador (Arturo) y una lista de dueños de medios que entre 2008 y 2009 se llevaron 70 u 80 millones de pesos por publicidad oficial (con “retornos”, obvio). *El juicio por enriquecimiento ilícito iniciado por denuncia de la víctima González Moreno en el Juzgado de Instrucción Nº 2 de Corrientes; ni del juicio por evasión, también iniciado por denuncia de la víctima en el Juzgado Federal de Paso de los Libres; ambos contra Ricardo Colombi que era gobernador electo desde el 4 de octubre de 2009. Con la debida aclaración de que actuaron legalmente en ejercicio de sus facultades, el juez Carlos Antonio Balestra, de Goya, y otros jueces, de Corrientes, parecen haber preferido no relacionar las causas. Dicho sea de paso, 5 años después de una investigación permeable sobre la muerte de mayor significación política habla de la necesidad de contar con policía judicial y con técnicos forenses y médicos legistas; no sólo con bioquímicos poco expertos y una hija ginecóloga empleada por su papá ministro.s FUENTE DIARIO NORTE
Lunes, 19 de octubre de 2015
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