COLOMBIA Y ARGENTINA
Un paralelo en la perspectiva de género
Una entrevista entre el Secretario de Educación de Goya, Lic. Daniel Lesteime y la catedrática colombiana en Trabajo Social Ana Marcela Bueno, revela un enfático paralelo entre las sociedades colombiana y argentina respecto de la perspectiva de género. Destaca la importancia que le da nuestro país a la temática que reivindica los derechos de la mujer y la lucha contra el feminicidio.
Ana Marcela Bueno, es especialista en temáticas de género, catedrática de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad de La Salle (Bogotá, Colombia) en la carrera de Trabajo Social. Autora de “Perspectiva de género y mujer: Conceptos básicos” un trabajo que describe en esta entrevista con el Lic. Daniel Daniel Lesteime, Secretario de Educación de la Municipalidad de Goya durante un encuentro en la casa de altos estudios colombiana. “Este documento que tienes en las manos se llama ‘Perspectiva de género y mujer: Conceptos básicos’ es el resultado de unas primeras reflexiones Quiero ser muy humilde en decirte que son las primeras reflexiones que espero poder ampliar más adelante. Esta es una reflexión que surge porque en la carrera de trabajo social nosotros trabajamos con población de todos los tipos: niños, niñas, mujeres, adultos mayores, varones… En el marco de eso muchas veces, sacando un poco del proceso de la formación, cuando uno analiza las condiciones en las cuales se dan las intervenciones a nivel institucional, se cae en el irrespeto con la gente. Precisamente por el desconocimiento que tenemos respecto a cómo abordar una situación, por ejemplo de violencia de género o de discriminación, fundamentalmente. Por otro lado está el tema de cómo nosotros en Trabajo Social históricamente tenemos una carga que se nos ha impuesto, muy articulada la acción social del trabajo que le asigna el trabajo social a las carreras relacionadas con el cuidado con la formación. Asuntos netamente femeninos. ¿Y eso que implica? Implica que la mujer en esta sociedad patriarcal ha sido subordinada. En esas medidas nosotros nos llevamos esas cargas al campo profesional. A partir de ahí hemos construido una serie de prejuicios y discursos que legitiman el sistema patriarcal. Entonces cuando llegamos a los campos profesionales, a las intervenciones que te venía diciendo, seguimos pensando (tristemente pero así es) que la mujer que fue violada, fue violada porque se vistió de tal manera o porque estuvo caminando en el lugar por el que no debía caminar y resulta que esa lógica que se ve como algo natural, resulta que es producto de un desconocimiento y de una manifestación completamente machista y patriarcal. En esa medida este documento hace un acercamiento a unos conceptos muy básicos de lo que tenemos tener en Trabajo Social. El primer asunto tiene que ver con por qué es necesaria la formación en perspectiva de género en trabajo social. No sólo en Trabajo Social. En otras carreras como las del área de la Educación por ejemplo, las Ciencias de la Salud, como en muchas otras carreras en las cuales muchas mujeres nos estamos formando. Nos estamos formando para transferir en una sociedad esos modelos. El tema de que seamos más mujeres no es lo que determina que la profesión sea feminizada sino las asignaciones culturales que se les han dado a las carreras. No por eso significa que un hombre no puede estar acá. En esa medida, tanto mujeres como varones tenemos que tener una claridad en una serie de elementos. Tanto las mujeres tenemos que tener claridad de que tenemos una responsabilidad social con las transformaciones sociales como los varones en las mismas condiciones. Entonces esa necesidad de la formación en la perspectiva de género en estas carreras, es determinante. Primero por el mismo hecho de ser parte de carreras que han sido subordinadas pero por otro lado porque nosotros somos luego, reproductores de modelos, reproductores de discursos. No pasa lo mismo de pronto con la ingeniería, pues sus máquinas no asumirán estos comportamientos pero acá sí. El segundo elemento tiene que ver con el empoderamiento que tenemos que empezar a construir como mujeres y como hombres, en el marco de relaciones sociales inequitativas, desiguales. Porque de última en la perspectiva de género, como lo conversábamos con alguien no implica el decir —Yo soy mejor que usted —no se trata de eso. Se trata de poner en la discusión cómo se han dado las relaciones de género históricamente (porque este es un asunto histórico) y cómo contribuyo a que eso cambie. Cambien en términos de que podamos acceder a condiciones igualitarias en términos de derechos y a condiciones de reconocer la diferencia para el acceso a los derechos. Porque esa es la otra: No es lo mismo el tema de la salud sexual reproductiva en mujeres que en hombres, sabiendo que las mujeres tenemos necesidades diferentes. Pero el acceso al servicio se asume que es de la misma manera. Entonces ahí el empoderamiento es un asunto, que para mi parecer, es previo a cualquier otra cosa. Antes de saber que el género ha pasado por tales discusiones, es primero ubicarme yo en mi cotidianeidad como mujer o como hombre, cómo me estoy representando en estas relaciones de género. Eso digamos que para mí es más fundamental que los desarrollos teóricos.” Durante la amena charla, el Lic. Lesteime comenta acerca de la campaña nacional #NiUnaMenos que este 3 de junio revindica los derechos de la mujer y la lucha contra el feminicidio en nuestro país, menciona haber leído en un diario colombiano que los casos de feminicidios son tremendamente contundentes y en este sentido le pide una comparación de la perspectiva de género que tienen la sociedad Argentina en paralelo con la de Colombia. “Claro que sí. Empecé en este tema hace más de tres años (hablando de género en términos generales). Una de las cosas que a mí me llamó la atención cuando empecé a ir a Argentina, fue cómo en Argentina este tema de los feminicidios está al orden del día; Cada vez que voy, están hablando de un caso al que se le da prensa todo el tiempo, porque creo que esa es la única manera de que la gente vincule en su conciencia que eso no debe ser. Insisto en que los medios de comunicación (como la familia y la escuela) son directos responsables en la forma en que nosotros asumimos los imaginarios y las representaciones alrededor de un tema. Y el tema de los feminicidios, si no se asume desde los medios como algo que no debe seguir pasando, que no debe haber ninguna más, pues representa para la cultura un asunto que hay que empezar a modificar. Hay que hablar ‘de’ para poder modificarlo. Entonces ¿qué es lo que pasa en relación con nuestra situación? Aquí eso no pasa. Aquí pasan una noticia —Fulanita fue violada, empalada y además asesinada. —Eso pasa en una noticia dos o tres días y después se olvida. ¿Quiénes se encargan de ponerlo sobre la mesa? Los movimientos de mujeres. Solamente los movimientos de mujeres. Porque para los medios de comunicación es un asunto de un día, hay otras cosas más importantes de las que tenemos que hablar, es una cifra más. Y el tema no puede seguir siendo una cifra más. El feminicidio es el resultado final de la violencia de género y esto es un asunto cotidiano y más cotidiano de lo que uno imagina. En mis clases, las estudiantes de Trabajo Social cuando llegan casi al final de su carrera y sino la totalidad, por lo menos el 90% son víctimas de algún tipo de violencia: física, sexual, psicológica… Son asuntos que pasan por el desconocimiento, porque no reconocen que están siendo víctimas de una persona o un hombre, sea su novio, su esposo o ex compañero que las está de alguna manera controlando. Porque además pasa por el control, eso es algo muy cotidiano y cuando se dan cuenta, pueden ser una cifra más. Lo que pasa es que el tema en Colombia no se habla. Argentina viene avanzando desde hace unos años. Literatura en Argentina uno encuentra mucha sobre estos temas y en Colombia apenas estamos hablando de las discusiones de género. Para mí, este texto quiere lograr que interioricemos que nosotros somos parte del proceso. Los medios de comunicación aquí lo manifiestan como un asunto de que: a las mujeres les gusta que les den en la agenda. Las mujeres no tienen los elementos para entender que están pasando por un proceso de manipulación, de discriminación y eso es lo que genera que los feminicidios no sean un tema de primer orden en este país. ¿Hemos avanzado en la política? Sí. Hay que hacer un reconocimiento. Este texto de hecho habla de los avances de la política en muchos sentidos. Pero mientras la política no tenga un reconocimiento cultural de que la violencia de género por ejemplo no es un tema de ámbito privado o que la violencia de género no es un asunto en el que yo no me puedo meter. La violencia de género es un tema que está matando. Eso se ha vinculado de alguna manera pero culturalmente seguimos con dos contradiscursos; Seguimos con novelas completamente machistas. ¿Cómo le pueden hacer una novela a un tipo, cantante, que se sabe que violó, asesinó a una mujer y la tiró en un potrero? ¿Cómo le hacen un reconocimiento? El tema es ¿cómo en la cultura de la gente no hay un reconocimiento de que este tipo cometió un homicidio contra una mujer? Y así parte el feminicidio, porque por el hecho de ser mujer la violaron, la mataron. Aun así eso no se asume como que no debe ser. Es una locura porque no se asume acá que nosotros somos el país, que si no estamos antes que México, estamos muy cerquita de las cifras de feminicidios mexicanos. Es altísima la cifra nuestra. ¿Por qué? Porque vivimos en un país machista, patriarcal, completamente discriminador, donde creemos que la guerra es nuestra única salida y en el marco de la guerra, la cantidad de violencia contra las mujeres es brutal. La violencia contra las mujeres es el resultado de un país en conflicto. Se cree que una de las formas de doblegar al enemigo es atentando contra sus mujeres.”
Jueves, 4 de junio de 2015
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