MENSAJE DE CANECIN A LA FELIGRESIA
“Cuando Dios y el hombre se ponen de acuerdo, ocurren maravillas”
Hacia el final de la ceremonia de su ordenación episcopal, Adolfo Canecín dirigió unas palabras al clero y a la feligresía, en señal de agradecimiento y donde resaltó su estilo pastoral.
Al hacer un repaso de su vida, principalmente en su camino en la fe católica, hizo hincapié en la capacidad de “creer y confiar en Dios”, lo cual dijo que si continúa con esa actitud “seguiré experimentando su presencia”. Recordó además que ayer fue “el día de la Anunciación, el Obispo Ricardo mencionó algo con estos términos, que yo lo fui repitiendo en cada uno de los departamentos de la diócesis y es como una certeza muy profunda que Dios me regala: cuando Dios y el hombre se ponen de acuerdo, ocurren maravillas” e invitó a los feligreses a repetirlo, pidiendo por Formosa, Goya y la Argentina. Y subrayó que “este ponernos de acuerdo tiene repercusiones eclesiales y también sociales”, lo cual fue acompañado por aplausos. Además apeló a la conmemoración del día de la vida por nacer que se recuerda cada 25 de marzo, y expresó que “si nos ponemos de acuerdo con Dios, que vino para que tengamos Vida y en abundancia, siempre vamos a estar a favor de la vida, desde el primer instante en la concepción, en el seno materno, hasta el último momento de la muerte natural”. En este sentido reconoció que “ponernos de acuerdo con Dios, repercute en el hermano, en un mismo, en la sociedad. Si nos ponemos de acuerdo con Dios, vamos en sintonía con la carta que el Papa está escribiendo y que se conocerá dentro de poco, a ser custodios de la creación, y nunca a atentar contra ella, aunque haya muchas rentabilidades económicas y mucha prosperidad para algunos sectores. El que se pone de acuerdo con Dios, cuida la naturaleza, defiende la creación, nunca atenta contra ella”, añadió. Dirigiéndose a los niños y jóvenes los exhortó a que “si nos ponemos de acuerdo con Dios, vamos a descubrir nuestro lugar en la Iglesia y la sociedad, vamos a descubrir quiénes, somos, de dónde venimos, a dónde vamos, para discernir nuestra vocación. El que descubre su vocación y la vive es feliz y el que es feliz da gloria a Dios. Como pensamiento general dijo: “Tengo que saber escuchar el discernimiento del pueblo, quiero con esta actitud de minoridad de la Palabra y los sacramentos, trabajar por la unidad”. Al finalizar, recibió un cálido aplauso de los presentes (Foto gentileza: Daniel Díaz).
Jueves, 26 de marzo de 2015
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