 DEMANDA GENERALIZADA
Sospechas por arena y agua en las garrafas y restricción a revendedores
Las distribuidoras afirman que aún hay stock disponible, pero en días estarían limitados. Comerciantes aseguran que llega la mitad de los pedidos. En tanto, usuarios dudan sobre garrafas que podrían contener arena.
El panorama vuelve a ser complicado para las provincias que no cuentan con suministros de gas natural tras el retorno del fantasma de la escasez de gas licuado de petróleo, a causa de la elevada demanda en todo el país y que repercute fuertemente en Corrientes. Este fenómeno ya afectó a los revendedores barriales que aseguran que comenzaron las restricciones en las entregas del producto. Por su parte, usuarios sospechan que parte del contenido de las garrafas sociales sean agua o arena.
Si bien en las principales plantas distribuidoras de la ciudad aseguran que aún cuentan con stock suficiente para abastecer el mercado, estiman que en los próximos días la disponibilidad estaría restringida.
Sin embargo, en los comercios barriales la situación es distinta, más aún con la fórmula “alta demanda + escasez”, que provoca especulaciones y sobreprecios. En almacenes céntricos una garrafa de gas de diez kilos, que en las plantas distribuidoras aún se comercializa a 16 pesos, se consigue a 22 o 24 pesos. En cambio, en la periferia de la ciudad la situación varía, donde las mismas garrafas alcanzan los 28 pesos.
Pero, sumado a los sobreprecios, varios usuarios expresaron que sospechan que la mayoría de las garrafas podría estar rellena con arena o agua, producto del ingenio de la estafa.
En este contexto, personal de la Dirección de Comercio de la provincia expresó días atrás que las maniobras no son nuevas y, de hecho, existe un estudio oficial del año 2007 que había detectado menores cantidades de gas envasado en los contenedores de GLP. Sin embargo, se desligaron del problema manifestando que estos controles corresponden a Nación.
Comercios buscan contar con reservas Como puede haber escasez de gas en los próximos días, algunos comerciantes gastronómicos madrugaron la idea de comprar varias garrafas para tener una reserva para hacer frente al problema. “Más vale prevenir que curar” dice el dicho, y algunas rotiserías, restaurantes pizzerías y hamburgueserías de la ciudad quieren evitar el mal paso que podría provocar la escasez, y comenzaron a abastecerse de gas, principal componente de la cocina comercial.
Lunes, 19 de julio de 2010
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